Bienvenidos !!

Sean todos y cada uno bienvenidos en El Mundo de Lapislázuli, lugar donde se encuentra el Templo / Palacio Sagrado de la Diosa Kwan Yin.
En este lugar humildemente busco honrar a la Madre Amorosa, que con su presencia y asistencia continua a toda la humanidad a través de su valioso y maravilloso servicio nos presta a diario desde su hermoso corazón con la llama violeta. Tratare a través de este blog dar a conocer su historia, así también como su valiosa, incansable y amorosa ayuda a todos los seres que acuden a ella.
Los invito entonces a que se animen a adentrarse en la experiencia de conocerla y atraerla a sus vidas.

Om Mani Padme Hum, Om Mani Padme Hum, Om Mani Padme Hum....
canta infinitamente sin cesar mi corazón...
Namaste

18 de febrero de 2011

El Perdón - Un Camino de Sabiduría y Paz


El perdón es la llave que abre la caja de los sufrimientos y permite que saquen lo que tienen dentro...
El perdón no es un simple mecanismo para liberar de la culpa a quien nos ha ofendido, el perdón es un mecanismo para que yo sea libre de la amargura que dejó esa acción en mi corazón. Yo puedo decidir perdonar a alguien, el cual no está arrepentido (de verdad) de haberme dañado, por que mi intención al perdonar, no es que esa persona quede libre de culpa, si no que yo quede libre en mi interior, que yo tenga paz, que yo pueda vivir bien, desatando la amarra que me tenía detenido en el puerto de la amargura.
Es muy importante saber, que el perdón no exime de la culpa al que ofende, sino que libera al ofendido. Ustedes y yo necesitamos decidir perdonar, para ser libres de las heridas del alma.
Muchas veces escuchamos la frase: "yo perdono, pero no olvido", y pensamos seriamente que si no olvidamos, es debido principalmente a que realmente no hemos perdonado, pero esto también es un error, el perdón no implica nunca que olvidemos todo, el perdón no produce amnesia, no es indispensable que olvidemos para perdonar, podemos perdonar y ser consciente del daño que se nos hizo, pero hemos decidido que ya no nos va a afectar nunca más en nuestra vida.
Hay un punto muy importante y es que podemos decidir perdonar, tomamos la decisión de no traer al presente las cosas pasadas, incluso nos mantenemos firmes en la decisión de no criticar, ni agredir a la persona que nos ofendió. Sin embargo, no podemos decidir dejar de sentir. Si usted quiere de verdad, que se vaya lejos lo que siente, no depende exclusivamente de usted, pero no es imposible dejar de sentir.
Cuando ustedes decidan perdonar de una vez a alguien, es indispensable que lo confiesen con su boca, no piensen en el perdón, hablen del perdón, no importa que ustedes estén solos, quizás vayan en su automóvil escuchando música y piensen: "si yo necesito perdonar, yo debo perdonar, yo quiero ser libre de la culpa que otra persona me hizo a mí en su momento", pero no es suficiente que ustedes lo piensen, hay que confesarlo con su boca, aunque ustedes estén solos en un lugar, que salga de su boca libremente, hay una marcada diferencia inmensa entre pensarlo y hablarlo; con nuestra boca tenemos el poder para la vida y poder para la muerte, poder para atar y poder para desatar. ¡Confiésenlo!, cuando lo hablan, sientan esa libertad, ese peso extra que se va, tal vez acompañado de lágrimas, tal vez acompañado de tristeza y de llanto, pero finalmente un ser libre.
Los pasos principales para perdonar a alguien son los siguientes, aunque estos son solo algunos para empezar están bien:

1. Identifiquen plenamente la herida específica que le hicieron, y la persona que se los hizo.
2. Decidan perdonarla a pesar de lo que sienten en su corazón.
3. Confiesen con su boca ese perdón aunque ustedes estén solos, no tienen que ir a decírselo a aquella persona; lo pueden hacer ustedes en la privacidad donde se encuentren en ese momento.
4. Ustedes podrían ir y decirle a alguien: "te perdono por esto y aquello", y aquella persona decir: "pues mira si te lo puedo volver a hacer lo repito otra vez".
5. Recuerden que el perdón no es para liberar de culpa al otro, sino para que yo sea libre de las heridas del alma.
6. Acérquense a Dios y díganle desde el fondo de su alma: "Señor, yo decido perdonar, quítame lo que siento, borra de mi corazón estas heridas, dame un corazón nuevo, te entrego el mío, ven a mi vida Jesucristo a ti te lastimaron profundamente, a ti te dañaron y te atreviste a decir a tu padre: "perdónalos por que no saben lo que hacen", ¡Señor, yo te digo hoy perdona a tal persona, por que me lastimó profundamente, y llévate de mi corazón este amargo sentimiento!, "yo hago mi parte, tu haz la tuya".

También nosotros hemos lastimado a mucha gente, con intención ó sin ella, hemos herido profundamente el alma de nuestros seres queridos; hay que pedirles perdón. Las situaciones que recordamos en las que estamos conscientes que los hemos ofendido, necesitamos anotarlas, y debemos decirles: "perdóname".
Si ustedes no pueden ir hagan uso de una llamada telefónica, de una carta, de un correo electrónico ó de una tarjeta de disculpa, y dígale desde dentro de su corazón: "yo te lastimé en aquella ocasión, con esto y con está otra situación, te pido de corazón que me perdones", si la persona los perdona ó no ese no es problema de ustedes, ustedes ya son libres de ese nudo, que lo tenía amarrado en su corazón. Ustedes y yo no podemos decidir que los demás desaten sus propios nudos.
El perdón es un mecanismo para que nuestro corazón sane las heridas, para que nuestra alma brille, para que nuestra vida vaya en aumento, para que ustedes y yo podamos desarrollar este potencial que poseemos y que nadie nos puede quitar nunca.
Para crecer en Amor Incondicional, en Paz y en Sabiduría.

1 comentario:

nugua dijo...

Enseñanza importante la que nos ofreces, sobre todo porque mientas no hay perdón no somos capaces de crecer en libertad y felicidad. Recuerdo el día que conscientemente decidí perdonar a gente que habían hecho mucho daño en mi vida. Empezé a sentir paz y alegría, y dejé de ser aquella niña de rostro serio y amargado. Besos mil.