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23 de septiembre de 2009

Kwan Yin


Sigamos conociendo un poco más acerca de Kwan Yin. El budismo se refiere a ella como “Padmapâni”. Y el siguiente texto explica quién es ella en realidad:

"¿quién es verdaderamente Padmapâni? Todos nosotros hemos de reconocerle por nosotros mismos, cuando estemos preparados. Cada uno de nosotros lleva en sí la “Joya en el Loto”, llámese Padmapâni, Krishna, Buddha, Cristo o cualquier otro nombre que podamos dar a nuestro principio divino, el Yo. El relato exotérico dice así:
El supremo Buddha, o Amithâbha, en el momento de la creación del hombre emanó de su ojo derecho un rayo de color de rosa. El rayo emitió un sonido y se convirtió en Padmapâni Bodhisattva. Después la Divinidad emanó de su ojo izquierdo un rayo de luz azul que, encarnado en las dos vírgenes Dolma, adquirió el poder de iluminar las mentes de los seres vivientes. Amithâbha llamó entonces a la combinación, que inmediatamente tomó su morada en el hombre: “Om Mani Padme Hum”. “Yo soy la Joya en el Loto y en él permaneceré”. Entonces, Padmapâni, “el Uno en el Loto”, hizo voto de trabajar sin descanso hasta conseguir que la humanidad sintiese la presencia de él en sí misma, y de este modo se salvara de las miserias del renacimiento. Prometió además conseguirlo antes del término del kalpa, añadiendo que, en caso de fracasar, quería que su cabeza se rompiese en innumerables fragmentos. Terminó el kalpa sin que la humanidad lo sintiese en su frío y malvado corazón; por lo que la cabeza de Padmapâni quedó destrozada y dispersa en mil pedazos. Movida la Divinidad a compasión, volvió a juntar los pedazos en diez cabezas, tres blancas y siete de diversos colores. Desde aquel día, el hombre es un perfecto número diez."

(Extraído de “La Doctrina Secreta” de Madame Blavatsky, tomo 6º)


El Chakra del Corazón tiene varias capas de pétalos, y se lo suele representar como un bello loto que se va abriendo paulatinamente, hasta que pueden manifestarse por completo sus pétalos más internos: la Llama Trina en nuestro corazón, que es la chispa divina en nuestro interior.

Por ese motivo, no es que Kwan Yin sólo tenga en sus manos una joya, sino que Ella misma es una manifestación de nuestra propia Joya en el Loto, nuestro Cristo interno.

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